Clases de cocina personalizada

PAPARDELLE CASEROS CON PESTO DE MENTA Y SALVIA

Ayer cerquita del mediodía me llamó una querida amiga que me dijo andaba por el barrio… y, bueno, obvio, que porqué no te venís a casa preparo algo no hay problema para mí es un gusto, y bueno ya que insistís… Me gustan esos pequeños desafíos y el de ayer por suerte fue muy bien superado con lo que había en casa; harina, huevos y parmesano, que nunca faltan, más un puñado de almendras y algunas hierbas de la terraza hicieron un plato muy apetecible, intenso, aromático y al mismo tiempo delicado. Para conseguir estos dos últimos aspectos se requiere, además de un poco de suerte, esmerarse en equilibrar los sabores justamente intensos de las hojas de menta y las de salvia, para lo cual no hay fórmula exacta, las hojas no son nunca iguales, ni en tamaño ni en sabor, hay que probar…Para 2 personas como plato único:

PASTA
– 300 g de harina 0000 (refinada)
–     3 huevos grandes
–     1 cucharada de aceite de oliva
– 1/2 cucharadita de sal
– 1/4 cucharadita de pimienta blanca
–       semolina para florear la masa

PESTO (cantidades indicativas)
–     1 cucharada colmada de hojas de salvia picada
–     1 cucharada colmada de hojas de menta picadas
–     1 tacita de aceite de oliva
–     1 cucharada colmada de almendras
–     1 diente de ajo
–     1 cucharada colmada de parmesano recién rallado + adicional a gusto de cada comensal
–        sal y pimienta negra recién molida

Preparamos la masa del modo habitual (ver: “Masa para pasta al huevo, técnicas básicas“). Estiramos hasta el punto 9, cubrimos y dejamos reposar sobre superficie enharinada.

Floreamos generosamente con semolina cada tira de masa, la enrollamos de ambos extremos hacia el centro y con un cuchillo grande y filoso la cortamos en rollitos de unos 2 cms de ancho; pasamos el canto del cuchillo por debajo, lo levantamos y la pasta se desenrolla y queda presta. Reservamos enharinados y cubiertos.

Para preparar el pesto procesamos las hojas de salvia y menta con el ajo y la mitad de las almendras, añadimos el aceite de oliva, continuamos procesando y, finalmente el resto de las almendras y el parmesano procesando luego sólo unos instante más; salpimentamos.

Ponemos a hervir la pasta en abundante agua con sal, retiramos bien al dente reservando un cucharón del agua de la cocción y en la misma cacerola, una sartén o una fuente de mesa mezclamos la pasta con el pesto y el cucharón de agua, floreamos con parmesano rallado y un poco de pimienta negra y servimos de inmediato.

Resultó un plato delicioso, delicado y aromático.

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