Clases de cocina personalizada

RAVIOLES DE CALABAZA, QUESO DE CABRA Y SALVIA FRESCA CON AVELLANAS TOSTADAS Y OLIVA

Estos ravioles resultaron delicados, livianos, sabrosísimos; los comensales quedaron encantados! Para 4 personas:

MASA
– 200 g de harina 0000 (la más refinada)
–     2 huevos grandes
–        aceite c/n, según tamaño de los huevos
–     1 cucharadita de sal
–     1 pizca de pimienta blanca

RELLENO
–     1 calabaza de aprox 1,25 kgs
–  1/2 cebolla picada
–     1 diente de ajo picado
–     1 cucharada de hojas de salvia fresca
–     1 cucharada de aceite o manteca

– 150 g de queso de cabra en trozos pequeños
– 100 g de avellanas tostadas y picadas o procesadas
–       parmesano rallado, opcional, según la intensidad de sabor del queso de cabra
–       sal y pimienta negra recién molida

Preparamos la masa del modo habitual (ver, “Masa para pasta al huevo, técnicas…“).

Encendemos el horno. Cortamos la calabaza por la mitad longitudinalmente y la disponemos boca abajo sobre una asadera ligeramente aceitada. Llevamos a horno moderado hasta que su carne se haya tiernizado, unos 35′.

En una sartén calentamos el aceite o la manteca y salteamos las hojas de salvia y la cebolla picada hasta que esta comience a colorear; añadimos el ajo, mezclamos y cocinamos por otros 2.

Retiramos la calabaza del horno, dejamos entibiar, y con una cuchara extraemos la pulpa y hacemos un puré.

En un bol mezclamos la calabaza, la cebolla y salvia salteadas y el queso de cabra;  salpimentamos, y si encontramos que “le hace falta”, adicionamos alguna cucharada de parmesano recién rallado.

Colocamos una tira de masa sobre el molde enharinado y con una cucharada o manga vamos colocando el relleno; humedecemos apenas los bordes, cubrimos con la otra tapa, y presionamos por encima con un palo a los efectos de sellarlos. Reservamos sobre superficie enharinada y cubiertos.

Ponemos a calentar abundante agua con sal; en cuanto rompe a hervir incorporamos la pasta, retiramos al dente, unos 3′, al dente, escurrimos, volcamos sobre una fuente de mesa precalentada (o emplatamos directamente), esparciendo por encima aceite de oliva extra virgen y las avellanas tostadas.

Un plato relativamente simple y exquisito!

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