Clases de cocina personalizada

RISOTTO DE TRIGO ENTERO CON CALABAZA Y MANTECA DE SALVIA

Ya publiqué varios risottos con arroz carnaroli, “como corresponde”, y también algunos otros menos hortodoxos como con trigo bourgol o quinua. En esta oportunidad el “experimento” es con granos de trigo entero! Resulta un plato bastante diferente pero digno de ser probado, particularmente en un país como la Argentina donde un kg de granos de trigo cuesta la quinta parte de lo que cuesta el arrroz carnaroli. Mientras lo saboreaba pensaba en los cientos de porsonas carenciadas que podrían alimentarse con unos poquísimos pesos (calculé para una ración “básica” no más de u$s 0,25 por persona…). Y el risotto sobrante puede perfectamente emplearse en una ensalada combinándolo por ejemplo con pepinos, tomates, lechuga, aceitunas, etc…Para 2 raciones abundantes:

– 200 g de trigo pelado
– 200 g de calabaza pelada
–     1 cebolla pequeña
–     1 diente de ajo
–    10 hojas de salvia fresca
–      1 litro (aprox) de agua hirviendo
–      1 cucharada de aceite (si es oliva mejor)
–      1 cucharada de manteca
–       1 tacita de vino blanco
–      2 ó 3 cucharadas de queso rallado
–         sal y pimienta a gusto
–         algunas gotas de tabasco (opcional)

Picamos la cebolla y el ajo y cortamos la calabaza en cubos pequeños.

En una sartén salteamos la cebolla y el ajo con una cucharada de aceite y una pizca de sal; cuando la cebolla comienza a dorarse incorporamos los cubos de calabaza y el trigo previamente enjuagado mezclando bien; luego de 3′ bajamos la temperatura, desglasamos con el vino blanco y en cuanto se evaporó, comenzamos a agregar el agua caliente de a cucharones (pueden emplear algún caldo, yo prefiero simplemente agua) y revolviendo cada tanto. La cocción demanda unos 45′ a fuego bajo pero no requiere tanto cuidado como el risotto tradicional (Si deseáramos los granos de trigo más tiernos y cremosos, o acortar un poco la cocción, podemos dejarlos previamente en remojo unas 12 horas).

Mientras, en una sartén pequeña calentamos la manteca, le incorporamos las hojas de salvia partida y una vez la manteca tomó color retiramos del fuego y reservamos.

Cuando notamos que el trigo está suficientemente tierno y el agua casi completamente evaporada, le incorporamos la manteca de salvia y la mitad del queso rallado. Mezclamos, tapamos y esperamos unos minutos antes de servir.

Emplatamos esparciendo por encima un poco de parmesano, un chorro de aceite de oliva y pimienta negra recién molida.

Yo no diría un plato de Alta Cocina, pero sí rico, así, simplemente.

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