Clases de cocina personalizada

KREPLAF FUSION

Kreplaj Fusión, suena raro el nombre, ya sé, pero no son exactamente los kreplaj de ninguna bobe de Moisés Ville ni tampoco los de la receta de los Lubavich en internet. Bueno, en realidad los kreplaj de ninguna bobe se parecían a los de otra, todos eran los-únicos-legítimos-y-más-ricos, y todos diferentes. Pero todos con el mismo espíritu, con ese aroma común, con esa salsita… Y los míos también tienen su espíritu, están absolutamente inspirados en los que mamá Golde hacía cuando yo era chico y me encantaban. Pero bueno, ya estamos creciditos y podemos tomarnos ciertos atrevimientos… Los comensales fueron mi viejo amigo Jorge, de Moisés Ville (“renegado”  del judaísmo pero jamás de los kreplaj!) y su novia Dolores, de sangre más española que el gazpacho. A ambos les encantaron, no comieron más porque no había…. La receta, y a modo de honor a las bobes, la paso en el “estilo” de ellas: a bisele (un poquito) de harina, a bisele de agua, dos boibos, sal poquito porque hace mal, pollito   para el relleno y ya está…”:

MASA
1. Dos tazas de harina (te ayudo, 240 g)
2. Dos huevos grandes (“grandes son grandes, nú, y si son más chicos le agregás a bisele de agua, shoin”)
3. 2 cucharadas de aceite (aceite es aceite…)
4. Una cucharadita de sal
Mezclamos bien, amasamos y dejämos descansar. Estiramos con máquina hasta el punto máximo. Los kreplaj que recuerdo no tenían la masa tan delgada, eran un poco más rústicos pero esta masa más refinada les cae muy bien.
RELLENO
1. Medio pollo deshuesado y sin piel (podés comprar dos pechugas, más caro pero más fácil)
2. Una cebolla mediana bien picadita
3. Una zanahoria rallada (hace más liviano el relleno y le da un buen toque de sabor)
4. Un huevo
5. Sal y pimienta a gusto.
SALSA
1. Una cebolla mediana picada
2. Aceite
3. Un poquito de sal
Mientras doramos la cebolla y la zanahoria con una pizca de sal, procesamos bien el pollo y lo tiramos luego a la sartén. Cocinamos por unos minutos mezclando cada tanto. Ajustamos sal y pimienta y retiramos del fuego; una vez que entibió agregamos un huevo y dejamos enfriar.
Estirada la masa la cortamos en círculos de aprox 10 cm de diámetro (pueden ser también triángulos, más grandes, más chicos, nú…). Para este tamaño ponemos una cucharadita de relleno en cada círculo, mojamos ligeramente los bordes de una mitad, pegamos bien y damos forma al gusto (o nostalgias) de cada uno.
Ponemos a hervir en abundante agua con sal (la tradición dice hervirlos en caldo de ave, unos cubitos de caldo son buen sustituto). Mientras, salteamos la cebolla en una sartén grande con abundante aceite y un poquito de sal y en su punto vamos escurriendo los kreplaj y pasando a la sartén por un par de minutos. Escurrimos bien el aceite y emplatamos con un poco de parmesano rallado y pimienta negra.
Los comensales prometieron que dejarían su opinión en el blog. En los platos no dejaron nada.

2 respuestas

  1. Gracias Saul por la amistad y ofrecernos la oportunidad de disfrutar de tus habilidades culinarias. Lo de de ayer estuvo sencillamente maravilloso!. Es increible que puedas lograrlo, disfrutarlo y hacerlo disfrutar aquello producis con tanta dedicacion y habilidad sin mas proposito ni ambicion que disfrutar de los sabores y situaciones resultantes. Me parece genial como evaluas cada ingrediente y que el complemento rara vez sea casual sino un elaborado deleite con identidad propia. Es cierto que los kreplaj son una debilidad, que en mi caso recupera recuerdos con aromas de la infancia, que no conoce de detractores pero vos has logrado mantener alta y vigente la tradicion. Felicitaciones!! Ah, tenes que aclarar que son los boibos! Un abrazo y de nuevo, gracias

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